|
Anuncio del concierto XX Aniversario
LA NACION, Lunes 10 de Diciembre de 2001. Primera página
de la Sección Espectáculos
VEINTE AÑOS A PURO CANTO
El Estudio Coral de Buenos Aires, que dirige Carlos
López Puccio, celebra dos décadas de existencia
* Está considerado como una de las mejores
agrupaciones vocales de la Argentina * El jueves dará
un concierto en Nuestra Señora de la Merced,
con entrada gratuita.
Cuando Carlos López Puccio decidió,
por fin, cantar en un coro, tenía ya 15 años.
No fue, por lo tanto, un niño cantor, como Schubert,
ni tampoco un prodigio canoro. No obstante, ejerce hoy
la dirección del mejor coro de cámara
del país (y probablemente, por su repertorio
vanguardista, de América del Sur), en opinión
de los más respetables críticos de música.
El Estudio Coral de Buenos Aires ocupa tal pedestal
-que implica más prestigio que fama- con las
obras más complejas de la literatura vocal.
Doble mérito, entonces, del ensamble: el de la
excelencia y el del desafío.
Por ambas razones, Buenos Aires y el país entero
deberían festejar juntos -porque su director
y sus coreutas son uno de nuestros orgullos artísticos
y culturales- el vigésimo aniversario de su creación,
en el concierto celebratorio que tendrá lugar
el jueves a las 20.30, en la basílica Nuestra
Señora de la Merced, Reconquista 207, con entrada
libre y gratuita.
En la oportunidad podrán escucharse tres partes
del "Cinc Rechants", de Oliver Messiaen; el
Magnificat y el Nunc Dimitis, de John Tavener, el Stabat
Mater, de Krysztof Penderecki la Missa Brevis, de Leonard
Bernstein, y la cantata "Figure Humaine",
de Francis Poulenc.
LOS VEINTE AÑOS DE UN CORO EJEMPLAR
"El Estudio Coral -recuerda López Puccio-
se armó en 1981, como un corolario del anterior
grupo vocal que dirigí: 9 de Cámara, que
duró diez años, de 1969 a 1979. Lo hicimos
con algunos de sus integrantes. En ese momento no había
coros integrados por profesionales del canto. Y yo,
con mis 22 años, era un piojo que sabía
bastante poco. 9 de Cámara fue como un conejillo
de Indias. La idea de todos los coreutas fue encarar
conmigo un repertorio difícil, de vanguardia.
Cada una de las veinticuatro voces de entonces eran
cantantes, directores de coro o docentes de música.
Ahora, desde hace unos cuatro o cinco años, somos
28, y siguen siendo todos profesionales."
-¿Cómo se cubren las vacantes?
- Tengo lista de espera. Generalmente son cantantes
conocidos o del ambiente, o que se han pasado el dato.
Todos saben que, además de cantar, deben leer
muy bien la música y sentir vocación por
lo que hacemos, Se entiende que siempre será
por amor al arte. T si alguno no pudo ingresar fue por
razones de trabajo. Por eso tuve la suerte de encontrar
siempre muy buenos cantantes con experiencia coral,
dispuestos a responder a las 6 horas semanales de ensayo
y a tomar el coro como el lugar deseado, como una actividad
que se quiere y disfruta.
- Experiencia coral no sólo significa haber
participado en coros...
- Hay de todo: cantantes de ópera, de oratorios,
o que cantan en todos lados. Algunos adquirieron prestigio
cantado ópera, y pasaron por el Estudio. Yo digo
(aunque parezca perogrullesco) que éste es un
coro vocal, de grandes voces, de cantantes. Sé
que hay muy buenos coros amateur de cámara: armoniosos,
afinados, pero de voces pequeñas, sin esa dinámica
que exige, por ejemplo, plasmar un fortísimo
con vibrato, o encarar obras de mucho rango. Y un buen
oído percibe esto. Es como los vinos. Se nota
la diferencia cuando uno es de mayor categoría
mejor sabor.
- ¿Cuándo empezaste a mezclar las cuerdas
por individualidades?
- A partir del concierto que ofreció el coro
de Robert Shaw en el Teatro Colón en 1964/65.
Las voces estaban esparcidas por el escenario en diversos
cubos. Par nosotros era una novedad. desde entonces
muchos de nosotros lo copiamos. Entendimos que así
repartidos, cada cantante tiene una imagen de la totalidad.
Percibe y disfruta qué nota está cantando
dentro del contexto. Esto es un desafío para
cualquier coro amateur, pero no para uno profesional.
Porque en este caso el cantante no necesita el apoyo
del compañero para cantar seguro.
- ¿Alguna vez calaron?
- Es casi inevitable, a veces. Aunque yo no tengo gente
calante. Y es difícil diagnosticar cuándo
ocurrirá. Hicimos obras extremadamente difíciles,
como el "Friede auf Erden", de Schoenberg,
cantadas durante años, y nunca cayeron las notas.
De pronto, en obras sencillas, quizá por relajación
o distracción, el coro caló. En el repertorio
atonal están mucho más dispuestos a las
notas absolutas. Y si bien no todos estos profesionales
gozan de oído absoluto, tienen memoria muscular,
es decir, garganta con memoria.
- ¿Cómo se armó el repertorio?
- De dos maneras. La primera idea del Estudio Coral
fue la de hacer mejor que otros el repertorio más
corriente, como la música del Renacimiento y
del Romanticismo. Por ejemplo, obras de Victoria, como
una misa que yo había hecho antes y no había
quedado del todo satisfecho. La segunda intención
fue la de convertirlo en un instrumento potente, capaz,
expresivo. Es decir, aprovechar la potencialidad de
ese excelente instrumento coral. Así pudimos
ya en el segundo año, sorprender con gran parte
de la obra a cappella de Zoltán Kodály.
La técnica pasaba por el coro y así pudimos
alcanzar un éxito rotundo, razón por la
cual debimos repetir el concierto. Descubrimos entonces
que había una demanda de esa cosa distinta. No
exactamente un "mercado", pero sí ganas
de escuchar nuevas obras no transitadas. Lo curioso
es que en este momento estamos volviendo a hacer cosas
más sencillas, por ejemplo, los motetes marianos
de Victoria y obras contemporáneas no tan intrincadas.
Creo que las cosas más complicadas las vinimos
haciendo estos siete u ocho años, partiendo de
la base de que un ochenta por ciento del repertorio
es contemporáneo.
- Tus coreutas ¿opinan en materia de elección
de repertorio?
- Por supuesto. Gozamos de los que se dice en latín
animus societatis... Este año hicimos el "De
Profundis" de Penderecki, editado en 2000, del
cual no hay grabación alguna. También
nos dimos el gusto de cantar parte de sus motetes. Hay
obras que son mojones en nuestra trayectoria, jalones
en mi vida como Lux Æterna, de Ligeti, el Stabat
Mater, de Penderecki o alguna obra de Schoenberg. Esto
ha significado crecimiento para cada cantante. Este
programa que haremos el jueves para celebrar los 20
años del Estudio también es un jalón.
Tanto por "Figure Humaine", que es lo más
difícil de Poulenc, como por la primera audición
argentina de tres de cinco "Rechants" de Messiaen,
extremadamente complicados. Hacía años
que deseaba hacerlas. El coro las canta dormido. Las
cantan espontáneamente, disfrutando. Es que cada
uno se ha puesto en la tarea de entender la obra. ..Entre
las cosas que tengo en mente es hacer en cualquier momento
los salmos y motetes de Charles Ives. Tengo ese material...
- ¿Cómo hacés para conseguir
este inusual repertorio?
- Ahora es más fácil. Internet ayuda.
Es una de las cosas que agradezco a la globalización.
Pero la mayoría la conseguí en mis viajes
con Les Luthiers. Como hacemos una gira por año.
siempre puedo recoger material nuevo adonde vamos. En
ese sentido he tenido una ventaja sobre otros. No obstante,
cuesta tiempo conocer el nuevo repertorio. También
se precisan energía y ganas.
- ¿Cuándo fue tu primer contacto con
los coros?
- No se me dio de pronto lo coral. Desde los 15 canté
en Rosario, porque soy de allá, en los coros
de Hernández Larguía. Primero en el de
jóvenes, luego en el Estable y más tarde
en el Pro Música. Aprendí mucho con Cristián.
El otorgaba especial énfasis a la afinación.
era una conditio sine qua non. No todos trabajan este
concepto, prefieren la expresión o el detalle
del fraseo. El maestro sigue haciendo cosas muy lindas
en Rosario.
- ¿Y antes de la música?
- Bueno, había estudiado violín. Y me
atraía especialmente lo sinfónico. Curiosamente
no tenía una vocación coral. Tuve mi período
beethoveniano y era un apasionado de Mahler, más
que de Richard Strauss.
- ¿Cuál es tu balance en estos veinte
años de desafíos?
- Creo que hemos dado cosas. Estoy seguro de que el
movimiento coral de cámara de hoy está
inspirado en buena medida en ese modelo que es el Estudio
Coral. Es decir, que sirvió para algo. Y compruebo
que los jóvenes se interesan en lo que hacemos
yendo a los ensayos y a los conciertos. La siembra ha
fructificado.
René Vargas Vera
LA NACION, Lunes 10 de Diciembre, página 2 de
la sección Espectáculos
VOCES QUE ESTUVIERON DESDE LA PRIMERA HORA
Hablan los cofundadores del conjunto
*María del Carmen Aguilar, Pedro Esparza
y Eduardo Boero son miembros históricos * Algunos
habían participado en la formación anterior
de López Puccio, 9 de Cámara
Es imposible que, aunque alguien se los proponga,
los más viejos del coro (los cofundadores) hablen
pestes de su director, López Puccio. Ni siquiera
en el recreo, sentados en un escondite, este cronista
pudo lograrlo, pese a la insistencia...
Es que ni María del Carmen Aguilar, ni Pedro
Esparza, ni Eduardo Boero - a los que se suma voluntariamente
Ada Palaci, integrante desde hace diecisiete años-
pueden olvidar aquella gesta cordial, aquella quijotada
de amigos emprendida por los tres en aquel 1981, al
formar el Estudio Coral de Buenos Aires junto a su líder,
Carlos López Puccio.
María del Carmen es, desde aquel año,
la asistente de López Puccio. Fue una de las
integrantes de la anterior formación de López
Puccio, el entonces desafiante 9 de Cámara.
Aguilar: -En un momento charlamos con
Carlos sobre armar un nuevo coro. El nombre que le daríamos
tendría que ver con el propósito de profundizar
en los repertorios, estudiando a fondo el contexto histórico
de las obras, analizarlas en profundidad, entender cómo
estaban creadas
Boero: - Entré en le 9 de Cámara
el último año. Habíamos terminado
con 18 coreutas y el Estudio empezó con 24. La
diferencia del Estudio respecto al del 9 de Cámara
era que cambiábamos los horarios de ensayo nocturnos
por los diurnos.
Esparza: - Es que los músicos suelen trabajar
de noche. de todos modos, sabíamos que encarábamos
la nueva etapa como amateurs en términos económicos,
una condición que seguimos manteniendo a lo largo
de estos años, porque no contamos ni con mecenas
ni con auspicios.
Aguilar: - En resumen, las características
eran tres: la cantidad de coreutas, el horario de ensayos
y el nombre: Estudio.
Boero: - Por eso, entre otras cosas, cuando e
decidía reemplazar a alguien se buscaban voces
con idéntico timbre y características
vocales
Esparza: - No buscábamos gente por medios
masivos, sino entre cantantes conocidos que incluso
debían consustanciarse con la idea original.
Siempre se ingresó así al Estudio.
Aguilar: - El placer de cantar estas obras es
lo más importante. Placer de hacer obras relativamente
fáciles del Renacimiento, por ejemplo, y ampliar
el repertorio que circula entre los coros.
Esparza: - Si hubo obras difíciles que
no nos gustaban lo debatíamos. Hoy también
lo hacemos. La consigna es cantar obras que nos gustan.
No solamente riesgosas o exquisitas.
Aguilar: - Por cierto que nos dimos (y nos damos)
el gusto de cantar Victoria, Flecha, Guerrero, Brahms,
alternando con partituras contemporáneas. eso
es lo divertido del Estudio Coral. Muchas veces escuchamos
grabaciones y si las obras nos interesan las abordamos.
Boero: - En todo hay una evolución, desde
Victoria a Britten. Cuanto más formado está
el coro puede encarar obras más complejas. No
es que se quiera hacer siempre lo más difícil.
En el repertorio contemporáneo también
hay obras sencillas, como algunas de Gorecki o Arvo
Pärt.
Esparza: - Siempre se lee por primera vez en
los ensayos. Salvo si hay pasajes intrincados que uno
estudia previamente. La lectura (ya que podemos hacerlo
fácilmente) es la parte tediosa, pero pasa rápido.
Enseguida nos entregamos a disfrutar desentrañando
su sentido profundo.
Aguilar: - Cuando Carlos está de viaje
con Les Luthiers yo preparo algunas obras nuevas
Cuando llega su turno interviene Ada Palaci, que parece
ganar en entusiasta alegría a su pares más
veteranos. Ella se autodenomina "adalid de la ley
de mecenazgo", que acaba de ser aprobada por el
Senado. Es la que se ocupa de hablar de su director:
"Carlos sabe enriquecer una obra, hasta aparentemente
la más sencilla, y dotarla de múltiples
matices. También desentrañar las más
complicadas, que parecen difíciles de abordar.
En cuanto al mecenazgo que merecemos, esperamos contar
algún día con algún subsidio por
la preparación de los coreutas, su altísima
calidad y nivel de los conciertos. Lo digo porque hay
ex coreutas del Estudio que prestigian al país
en el extranjero en diferentes roles del arte. Porque
además de los conciertos participamos en óperas
y ballets junto a los más importantes artistas.
Creo que nuestros conciertos son siempre memorables
y que, por suerte, contamos con un público joven,
en general estudiantes de música, muy capacitado
y entusiasta.
|